3.- LA APARICIÓN DE UN TEMIBLE IMPERIO (Históricamente)


Constantino I, Primer Soberano
denominado por el mismo,
maximus pontifice
Para inicios del siglo IV la antigua semilla de iniquidad que había sido sembrada en el seno de la iglesia, creció hasta dar sus funestos frutos. Constantino el emperador del Imperio Romano, viendo que los problemas políticos y sociales de su imperio le presagiaban la inminente desaparición de su reinado, formuló que estos profesos cristianos simonianos tenían la estrategia para detener el caos, frenar la persecución existente en contra de los cristianos y, ofrecerles puestos de importancia dentro de su gobierno con el fin de tenerlos a su favor. Con este edicto comenzó la unión de la Iglesia con el Estado informalmente, unión que habría de traer terribles consecuencias.

Didio Juliano
“En el edicto de Tolerancia [de Milán] del año 313 se proclamaba por primera vez, para todo el Imperio Romano, la libertad individual de religión... los Clérigos obtuvieron una consideración y unos derechos similares a los senadores. La Ermita (Iglesia) pasó a ser poder jurídica, con capacidad para recibir legados. En contrapartida la Ermita quedaba íntimamente ligada al Estado... Habrá que aguardar a la Edad Media para contemplar las consecuencias de tal vinculación (Historia Universal, tomo 3, pág. 172, Carrog). No obstante la muerte de Constantino (337 d.C.) y la ascensión al trono de su sobrino, Didio Juliano, el apóstata (361 d.C.), la Ermita continuó su proceso de sincretismo con los paganos, creciendo y ampliando su influencia por todo el mundo conocido. Sin embargo, la vana prosperidad de la Ermita se vio amenazada en gran medida, pues las invasiones perpetradas por los pueblos bárbaros aumentaban sin cesar, generando gran preocupación, ya que éstos, lejos de apoyar sus dogmas, eran en su mayoría reyes arrianos (Seguidores de la doctrina del sacerdote egipcio Arrio, quien negaba la deidad de Cristo). 

Para solucionar el problema, la Ermita organizó un ambicioso plan de conquista a fin de lograr su incorporación al romanismo: “Las invasiones bárbaras han logrado romper las fronteras del Imperio Romano y se precipitan como un torrente por todo el territorio romano. La Ermita que había echado tan hondas raíces en la civilización antigua permanece sin embargo en pie, y emprende la conquista de todos aquellos pueblos para el evangelio. Uno tras otro aquellos reinos bárbaros se incorporan a la Ermita, a quien reconocen como a su madre y maestra. “Al derrumbarse el Imperio Romano, los francos se habían establecido en el norte de las Galias. Se mostraban impenetrables a la civilización romana... pero al obtener el trono el rey Clodoveo, el episcopado puso en él grandes esperanzas. Hecho esposo de la cosmopolita Clotilde... acabó por vencer sus incertidumbres. Recibió el bautismo... con tres mil hombres de su guardia el 25 de diciembre del 498.

El rey Clodoveo
“Los suevos habían sido relegados por los visigodos a Galicia (España) y eran arrianos. Su rey Teodomiro, vivamente impresionado por la curación milagrosa de su hijo... pasó al catolicismo con todos los suyos. “Los visigodos se habían establecido en España y estaban contaminados con arrianismo... En el concilio de Toledo, reunido en 589, el rey abjura la herejía y empieza una era de esplendor para la Ermita española.Los anglosajones... eran paganos y su conversión se debe al Obispo San Gregorio Magno... Agustín logró convertir a Etelberto, rey de Kent (597) y gran parte de su nación. “Los alamanes moraban a las orillas del Rhin. Fueron evangelizados principalmente por dos monjes irlandeses, San Columbano y San Galo. “San Gregorio Magno... trabajó activamente por la conversión de los lombardos que habían ocupado el norte de Italia y logró mantener la inestable paz entre estos y los bizantinos” ( Juan Manuel Pacheco S. J., Historia de la Iglesia, págs. 72-76, Bedout.)

Daniel 7:8 declara: “Mientras yo contemplaba los cuernos, otro cuerno pequeño salió entre ellos”. La historia confirma lo dicho por la profecía, pues dos años después de que las tribus bárbaras iniciaran unánimemente sus ataques contra Roma, fue el gran momento de la cumbre para el Caterbismo (Cátedras). Los historiadores coinciden en afirmar que tras la estrepitosa caída del Imperio Romano a causa de las invasiones bárbaras, el nuevo líder romano "tomó el lugar de los antiguos Césares" dando origen a un nuevo Imperio Devoto, el cual llegó a gobernar completamente a Europa: “Mientras la administración del Imperio Romano se hundió en todo Occidente ⎯hecho que se inició antes de las invasiones de los bárbaros⎯ el Pontificado se convirtió en la institución más estable de Italia, y en muchas cuestiones asumió el papel de los antiguos emperadores... El Pontificado no es más que el espectro del desaparecido imperio Romano y su corona se sustenta sobre la tumba de aquél. El nuevo gobernante heredó de la Roma pagana el boato [ostentación] de los ropajes, las ceremonias y las instancias administrativas. No sólo era el líder cristiano y el protector de la religión ortodoxa, sino también la semilla de la civilización romana que se alzaba contra la gran masa de bárbaros invasores”(Historia Universal, tomo 9, pág. 12, Nauta).

“...Entre otras, estas naciones bárbaras que ocupaban diversas partes del Imperio tenían nombre: hérulos, vándalos y ostrogodos. Ante el peligro de contaminación religiosa constituida por la presencia de estos herejes en el seno de la cristiandad, el nuevo poder  no podía más que desear eliminar tal obstáculo” (Antolín Diestre Gil (Doctor en teología por la Facultad Católica de Teología de Barcelona y por la Facultad de Salève en Francia). El sentido de la historia y la palabra profética, volumen 2, pág. 130, Clie). Pero, ¿cómo podía el nuevo poder romano destruir estos tres reinos si no disponía de ejército?, es más, ¿cómo podría hacerlo tratándose de un poder religioso? La respuesta la da Daniel 8:24: “Su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia”. Esto indica que el nuevo poder romano habría de utilizar a otros para lograr su objetivo, hecho confirmado por la historia: “Los obispos no cesaban de llamar al emperador en su ayuda... Sobre la instigación de Zenón, emperador de Oriente y amigo personal del obispo de Roma, una primera potencia arriana iba a ser destruida. En el 493 los hérulos fueron expulsados de Italia por Teodorico” ( Antolín Diestre Gil, El sentido de la historia y la palabra profética, volumen 2, pág. 130-131).

El emperador Justiniano
“Justiniano, emperador de Bizancio en el año 527, deseaba restablecer la autoridad imperial en Occidente. Así, Belisario, el mejor de sus generales, combatió en Cartago, de donde expulsó a los vándalos y recuperó gran parte en las antiguas posesiones romanas del norte de África. Comandó después una expedición en Italia y en el año 553 expulsó a los ostrogodos”(Historia Universal, tomo 9, pág. 13, Nauta). Aunque la expulsión definitiva del último poder arriano se logró en el 553 d.C., fue el 538 el que marcó el fin de éste, pues en ese año Justiniano hizo desembarcar sus ejércitos en Italia, quitó la ciudad de Roma de sus manos y la entregó al el nuevo poder romano (Charles Diehl, Cambridge Medieval History, tomo. 2, pág. 15). Con esto, el emperador puso en vigencia el decreto que había escrito cinco años antes en el que reconocía al el nuevo Líder romano como “cabeza de todas las santas iglesias” y “cabeza de todos los santos sacerdotes de Dios” (Código de Justiniano, libro 1, título 1). De esta manera las palabras “Y delante de él fueron arrancados tres cuernos de los primeros”o hallaron pleno cumplimiento. Aunque la profecía muestra que el poder del el nuevo poder romano en tiempo de las invasiones bárbaras era “pequeño”, anuncia que su poder e influencia aumentaría gradualmente hasta hacerse “más grande que sus compañeros”.

Desde que la capital del Imperio de Oriente fue trasladada a constantinopla y lo que quedaba del Imperio de Occidente fue llevado a Rávena, Roma perdió su poder quedando como única autoridad la del Líder Religioso que consolidó su poder con la ayuda de los lombardos y de Carlomagno. Hasta el año 751, cuando fue invadida por los lombardos, Roma formaba parte del Imperio Bizantino. En el 756, Pipino el Breve otorgó al Líder Religioso, el poder sobre regiones próximas a Roma, surgiendo los Estados Pontificios.

Inocencio III
Con la elección del cardenal Lotario de Segni para el sumo pontificado, quien tomó el nombre de Inocencio III, alcanzó el nuevo imperio el apogeo de su poder. Como árbitro de la elección imperial hizo reconocer a Otón IV como emperador de Alemania, y cuando éste violó los juramentos hechos en su elección, lo depuso e hizo elegir por los príncipes alemanes a Federico II de Sicilia. “En Francia obligó al rey Felipe Augusto a conservar su esposa legítima la princesa Isambur. Juan sin Tierra de Inglaterra, después de una larga lucha con el Líder Romano religioso, retracta todas las leyes persecutorias que había dictado contra la Ermita y declara a Inglaterra feudo [propiedad] de la Santa Sede” (Juan Manuel Pacheco S.J., Historia de la Iglesia, pág. 108, Bedout.).

“En Clermont, Francia, en 1095, se celebró un gran concilio al que asistieron más de 200 obispos y numerosos nobles. [El Líder religioso] Urbano, que era francés, dirigió a los reunidos un elocuente discurso: «Dios ha concedido a los franceses, por encima de las demás naciones, una gran eficacia militar. Por ello debéis emprender inmediatamente la acción como remisión de vuestros pecados.»... Cuando terminó, gritaron todos: «¡Dios lo quiere!»... Los cruzados masacraron durante tres días a los habitantes de la ciudad, y recogieron un inmenso botín. Hombres, mujeres y niños musulmanes fueron asesinados; los judíos, quemados en la sinagoga, y la gran mezquita, desvalijada" (Historia Universal, tomo 9, págs. 76,78, Nauta).

Mayo 18, 1096. Masacre en Mainz
“En 1012 [los judíos] fueron expulsados de Mainz y en 1096, con la primera cruzada, comunidades completas fueron masacradas. Cientos de miles de judíos murieron... Las siguientes cruzadas (1146 y 1189) intensificaron la ola de masacres y terror... Para 1391, las matanzas de los judíos llegaron a la apoteosis de la crueldad, impulsadas por la agitación virulentamente antisemita de Ferrant Martínez, arcediano [primer diácono] de la catedral de Sevilla... Se calcula que unos 60.000 judíos fueron sacrificados... Durante el mandato del gran inquisidor "Tomas de Torquemada" fueron procesadas, ejecutadas y castigadas 114.401 personas, entre judíos, conversos y herejes... En 1616, bajo el emperador Susneyos, la comunidad judía fue sometida a una terrible masacre. Su reino fue destruido y dos tercios de su población fue asesinada o forzada a convertirse al cristianismo"(Apartes  de  Reflexiones  y  Trasfondo,  publicaciones  de  Tribuna  Israelita,  art.  Los Ashkenazitas, Sfarad II y Los judíos de Etiopía. Los puede conseguir en la sinagoga más cercana).

Inocencio IV
“Muchos fueron los que rechazaron las doctrinas falsas de la Ermita... A éstos se les calificó de «herejes» y fueron perseguidos ferozmente por la Ermita Universal Romana. Uno de los documentos en los que se ordenó tal persecución, fue el inhumano Ad Extirpanda, que fue editado por el Inocencio IV. Este documento declaraba que los herejes tenían que ser aplastados como serpientes venenosas. Sacerdotes, reyes y miembros civiles del sistema romano, fueron llamados a unirse a esta cruzada guerrera. Declaraba el documento que cualquier propiedad que confiscasen les sería dada como propiedad con título limpio y además les prometían remisión de todos sus pecados como premio por matar a un hereje” (Ralph Woodrow, Babilonia Misterio Religioso, pág. 162). “Al principio, el Gobernador Inocencio III intentó convertir a los alvigenses (Denominados  así  por  su  establecimiento  en  la  zona  francesa  de  Albi) para lo cual envió como misioneros a los monjes cistercienses, animando el español Santo Domingo a que realizara en 1205 un viaje por toda la zona. El esfuerzo resultó inútil... Este suceso decidió a Inocencio a convocar una cruzada contra los albigenses, y a pedir a Felipe que confiscara las posesiones del conde hereje... La campaña se inició con el asalto a la ciudad de Béziers y la masacre de sus habitantes. «Matadlos a todos; Dios nos recompensará», era la divisa el representante papal, Fernando Amalric” (Historia Universal, tomo 9, pág. 37, Nauta).
Gregorio IX

En 1232 el Jesuita y filósofo Gregorio IX organizó la Inquisición Pontificia Romana, como una organización represiva dotada de tribunales especiales para buscar y juzgar a los herejes, apoyándose principalmente en la orden de los frailes dominicos. En 1233 encomendó a éstos [los frailes] el total exterminio de los albigenses, que fueron perseguidos y capturados cruelmente, llevados a juicio y quemados en la hoguera... A fines del siglo XII no había ya rastro alguno de la herejía” (Id., pág. 38). “Sabed que el interés de la Santa Sede y los de vuestra corona ⎯escribió el papa Martín V⎯ os imponen el deber de exterminar a los Husitas. (Seguidores de la doctrina de Juan Hus, sacerdote, teólogo y rector de la Universidad de Praga quien en su intento de reformar la Iglesia fue sentenciado a muerte en Constanza el 6 de julio de 1415 - Historia Universal, tomo 9, pág. 112, 113, Nauta; El Conflicto de los Siglos, págs. 104-128). Estos impíos se atreven a proclamar principios de igualdad. Sostienen que todos los cristianos son hermanos... Sostienen que Cristo vino a la tierra para abolir la esclavitud y llaman a la gente a ser libre... Dirigid vuestras fuerzas contra Bohemia. Matad, haced desiertos por doquiera, porque nada podría ser más agradable a Dios y más útil a la causa de los reyes que el exterminio de los Husitas” ( Martín V, Bula dirigida al rey de Polonia, 1427)

“Un individuo podía ser penalizado por no asistir a la Ermita, o una mujer azotada por hacer sus faenas en domingo... las leyes civiles apoyaban la autoridad de los tribunales eclesiásticos, y por ello una persona excomulgada debía ser proscrita, encarcelada o quemada si era hereje” (Historia Universal, tomo 9, pág. 19, Nauta). “Por intermedio del cardenal Reginald Pole, 1554; promovió una campaña de persecución sin precedentes en la historia de Inglaterra. Más de 300 personas fueron quemadas por sus creencias, principalmente en el sur del país, siendo en su mayoría humildes campesinos” (Historia Universal, tomo 10, pág. 71, Nauta).

23 de Agosto, 1572. Matanza de San Bartolomé
En el «día de san Bartolomé» del año 1572 hubo una sangrienta masacre en París donde murieron diez mil hugonotes protestantes. El rey francés fue a misa a dar gracias solemnes por haber sido asesinados tantos herejes. La corte de la santa Sede recibió la noticia con gran regocijo, Gregorio XIII, ¡fue a la Ermita de San Luis a dar gracias por la victoria! El ordenó que se acuñara una moneda conmemorando el acontecimiento” (Ralph Woodrow, Babilonia Misterio Religioso, pág. 167; El Conflicto de los Siglos, págs. 315-316). No obstante la gran cantidad de referencias citadas, harían falta cientos de páginas para describir en detalle la crueldad e intolerancia de este temible imperio.

Matanza en San Bartolomé, acuñada por Gregorio XIII
Muchos miles de sinceros cristianos fueron exterminados. “Al fin del reinado de estos, cuando los transgresores lleguen al colmo, se levantará un rey altivo de rostro y entendido en enigmas. Su poder se fortalecerá, mas no con fuerza propia; causará grandes ruinas, prosperará, actuará arbitrariamente y destruirá a los fuertes y al pueblo de los santos” (Daniel 8:23,24).
Roma mandó a matar a sus hermanos porque preferían obedecer a Dios antes que a los hombres (Hechos 5:29). La inquisición, las cruzadas, las persecuciones contra los Valdenses y los Albigenses, el exterminio en Bohemia, la matanza en San Bartolomé, las catacumbas, las máquinas de torturas, las hogueras, la muerte, la desolación y toda la historia, nos confirman el cumplimiento de las palabras inspiradas por Dios varios siglos atrás.


4.-LA REFORMA PROTESTANTE CREÍA SABER QUIEN ERA EL ANTICRISTO I

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